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Si vosotros no ardéis de amor, habrá mucha gente que morirá de frío.

viernes, 22 de julio de 2011

Te amo, te amo, y te vuelvo a amar.



Y, siempre me dijeron que lo perfecto no existía, que quedaba muy pero que muy lejos de la sencilla vida humana. Siempre, siempre hablando de que la gente nace con defectos, con malicia, con vicios, que en toda persona reluce una pizca de crueldad, que es algo tan natural como vivir, que es nuestra forma de ser, que nos crearon así, para bien o para mal. Años y años me hablaron sobre que enamorarse era una mera mentira, que solo desembocaba en el dolor, que el querer solo era una pantalla oscura que no permitía ver más allá de la realidad. Que el amor te dejaba, pudiendo hacer así, a lo más repugnante de este mundo, un ideal de belleza y comportamiento. Y, la verdad, pasé mucho tiempo creyendo que todos estos conceptos se basaban en historias reales, que así era la vida, que no existía el amor, ni lo perfecto, ni nada por lo que mereciese perder la cabeza. La verdad, doy gracias, más bien, le doy gracias a él, por colarse en mis días, y destruir todos los cimientos, de mis atolondrados pensamientos.

martes, 19 de julio de 2011

No son solo palabras, besos, abrazos y sentimientos, esto es mucho más. Es como si juntasemos todo lo que te ha consigo hacer sonreir a lo largo de tu vida, lo cocinasemos, lo batiesemos bien, lo perdiesemos y lo encontrasemos en las manos de una sola persona. Esto es una constante fuente de felicidad, es lo más bonito que se atrevió a pisar el planeta nunca, como si gracias a él mereciese la pena vivir. Sin dudarlo, es algo real, demasiado real y perfecto para que mi insulsa cabeza logre digerirlo, algo que siento de dentro y que a veces parece que me arrancan cuando no está aquí. Es como un sentimiento arrebatador de quererle acariciar. Y, es lo que tiene estar enamorada de unas perfectas cuatro letras y un acento que vuelve a jugarmelas en la palabra corazón. Porque sí, porque no soy yo si el no me besa, que es lo único que necesito para volver a ser la persona más afortunada que ha habido, hay, y está por haber. No quiero darme cuenta de que no se sabe lo que se tiene hasta que se pierde, porque, en estos momentos se perfectamente lo que tengo aquí, y, la verdad, esque apenas puedo dejar de sonreir, dejar de vivir, parar el mundo y ser triste. No, él ha hecho que no haya ni un solo espacio en todo este campo de batalla en el que quepa la tristeza, las lágrimas y el sentirse desdichado. Estos dos meses más que nunca siento la obligación de dar las gracias por cada sonrisa de las que me dedica, por sus ojos relampagueando cualquier día de los que está junto a mí, por cada uno de sus besos mañaneros que ya voy echando de menos, por todos los gestos que hace, por las tonterías que llega a soltar por esa boquita, por absolutamente todo. Que sin duda, le necesito aquí, que él me hace feliz, que mi vida ya va echándole de menos, que le necesito a dos centímetros de mi cuerpo, que todo me da igual si él me quiere.
¿Sabes qué? Te quiero.

jueves, 14 de julio de 2011

Y todo puede empezar ahora, en cierta manera. Sí, a eso me refiero, a disfrutar de cada milésima de segundo que pase en la que notes como el sol infiere positivamente sobre cada poro de tu piel. Me refiero a que me sonrías sin miedo cada vez que me veas, no importa ni el momento, ni la distancia a la que nos encontremos. Que, sé que en ese momento en el que pasamos a dejar tantas cosas atrás, ganamos algo de lo que jamás nos desaremos. Sí, vuela, corre, siente, muerde, derrapa, y sé tú, que, tenemos tres meses por delante para comernos a besos, sin importarnos el reloj, ni el sueño, ni los lunes a las ocho y media.